Hay im찼genes de lugares o situaciones que se nos quedan grabadas de por vida en la memoria.
En cierta ocasi처n, tuve que asistir a una boda en Sitges durante una calurosa noche de un viernes de Julio. Como por motivos profesionales no me pude tomar el d챠a libre , no tuve mas opci처n que realizar mi jornada laboral completa y luego sin perder un minuto ir hasta mi casa a darme una buena ducha y vestirme adecuadamente para la ocasi처n. Como todos sabemos como se ponen las carreteras de la costa en verano un viernes por la tarde, no tuve otra alternativa que acudir a la boda en moto si es que quer챠a llegar a tiempo de asistir a la ceremonia. Para la ida, us챕 la autopista de peaje de los t첬neles del Garraf ya que se justificaba que en aquel momento el esp챠ritu motero quedara relegado en post de llegar a Sitges invirtiendo el menor tiempo posible.
Como suele ser habitual en este tipo de acontecimientos, estas celebraciones siempre terminan bien entrada la noche o incluso la madrugada ,as챠 que lleg처 el momento de dar por finalizada la fiesta y volver a casa.
El planteamiento inicial era regresar a Barcelona por los t첬neles, pero como no hab챠a prisa ninguna por llegar y la noche estaba serena con una agradable temperatura, y adem찼s hab챠a una radiante luna llena ,decid챠 volver por la sinuosa carretera que bordea la costa entre verticales acantilados.
Me abroch챕 la americana y empec챕 a enlazar dulcemente las primeras curvas. La carretera estaba desierta y tan iluminada por la luz de la luna que incluso habr챠a sido posible conducir con la luz de la moto apagada.
El espect찼culo que ten챠a ante m챠 era m찼gico ;El mar de un azul oscuro intenso brillante reflejaba a una luna llena esplendorosa que ba챰aba de luz las blancas rocas de los acantilados que destacaban sobre el oscuro mar, y todo ello perfumado por la sutil caricia en el rostro de la brisa marina.
Cada vez iba mas despacio posiblemente ,intentando eternizar el momento para que no me atrapara nunca el alba. En ese instante, anhel챕 que la carretera hubiese tenido centenares de kil처metros, pero el sue챰o se desvaneci처 en cuanto me incorpor챕 a la autov챠a que me devolvi처 a la realidad rasgando la magia del momento.
Probad ;de verdad ,que la experiencia no os decepcionar찼! Independientemente de que os guste conducir mas o menos de noche, el experimento merece la pena. Lo 첬nico que os recomiendo es que tengais ganas de trasnochar, que la noche sea de verdadera luna llena y que hayan las menos nubes posibles. Se puede realizar el recorrido que no tiene mas de 15 kms.y la carretera, aunque estrecha ,tiene un piso excelente indistintamente por la c-246 desde Castelldefels o desde Sitges, pero yo prefiero desde Sitges........
A Disfrutarla!!!!
W.ssssssssssssssssssss
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